Adiós a las recargas de toners, Fin de una era en el taller
Hoy un cliente curioso hizo que mi memoria se abriera como un archivador viejo. Me preguntó, con mucho interés, por qué ya no se recargan los tóner. El tóner lo usó tanto que estaba más batido que una licuadora; se nota que le sacó hasta el último gramo de polvo. Cuando comenzó el negocio de las recargas (hace unos buenos años), había una especie de filosofía con la ayuda ambiental. Sin embargo, los tóner y los repuestos genéricos producidos en China inteligentemente lograron una penetración...